Reflexiones del Camino de Santiago

El camino de Santiago es una breve etapa del camino de la Vida.

Es un buen ejemplo de cómo vivir el camino de la vida. En muchos aspectos es un símil a tener en cuenta.

A niveles generales se dan ciertas características, pero hay de todo. Pero depende como estés, así lo percibirás.

1º. Se comparte todo. No existe la propiedad, esto es tuyo o esto es mío, sino de quien lo necesita.

2º. Se vive el momento presente. Se disfruta caminando, siendo feliz por ello y no necesitando nada más.

3º. No suele haber juicios. Te escuchan, hablan, se interesan y te aceptan como eres, dando la oportunidad de mostrarte sin corazas.

4º. Es un camino individual, ya que cada uno lleva su propio ritmo, e intentar adaptarte a otro ritmo, te puede traer consecuencias. Ya sea este más rápido o más lento. (Aceptación del ritmo de los demás, sin juzgarles. ¿Es algo a tener en cuenta en el camino de la Vida?)

5º. Encuentras a personas con las que convives más o menos tiempo. Cada uno te aporta algo, incluso con algunos coincides en diferentes ocasiones y puedes percibir una conexión, lo que te permite entender y trabajar los apegos, ya que por mucho que te guste una persona o que conectes con ella, en su momento el ritmo cambia y los caminos se separan.

6º. Hay que caminarlo, pero ni el objetivo ni llegar al final es lo más importante, sino caminar.

7º. Hay veces que te ayudan y otras que ayudas. Aprendes a recibir y a dar. (Aprender a dar es importante, a compartir y alejarse de la convicción de que lo que uno tiene es de su propiedad, ¿no debería ser de quien lo necesite? Aprender a recibir, también es muy importante. Si no te gusta recibir, estás privando al que ofrece que experimente el compartir, el dar y el ayudar. Tan importante es saber compartir y ofrecer, como recibir y pedir si es necesario. Acepta el momento en el que te toque experimentar una cosa o la otra).

8º. Permite entender que hay muchas cosas que se creen que son imprescindibles y en realidad no lo son, y que además ejercen un peso sobre ti. Así que todo lo que lleves de más es un peso innecesario y que ejerce un gran peso y añade dificultad a tu camino. Ahí no se tiende a acumular por el mero afán de poseer, todo lo que no se necesite es un peso de más, y para estar más ligero, has de prescindir de él. No hay tantas cosas necesarias como se cree.

9º. Tan importante es lo que sientes como lo que no sientes.

No sientes la necesidad de nada más que seguir andando, sin pensar en nada material, no quieres o codicias nada más que seguir caminando y llegar al lugar que por una noche va a ser tu hogar.

Te levantas con la única idea de caminar, sin buscar ni necesitar nada más. Tan sólo con eso, ya te sientes completo.

10º. Aceptas tus límites.

Si un día estás cansado y has de caminar menos que otro día, lo haces, lo aceptas. No te crees mejor que aquellos que caminan menos, ni peor que aquellos que caminan más kilómetros, pues sabes que cada uno experimenta y conoce lo que así ha de ser.

No sientes frustración por no llegar, pues sabes que acabarás llegando. Todo en su momento.

11º. Te da igual tu aspecto, la opinión de los demás, sabes que tan sólo has de caminar sin preocupaciones y que aunque puede ser una etapa dura, acabarás por llegar a tu destino y conociendo y experimentando lo que así ha de ser.

Otros

Además de todo esto, pasas tiempo en silencio y soledad, lo que te ayuda a ir profundizando en ti mismo, además de experimentar increíbles sensaciones, dependiendo de la quietud y de otras tantas cosas.

También, al observar tus pensamientos, sabes cuáles son tus inquietudes y te puede ayudar a superarlas.

Experimenté diferentes sensaciones que ya forman parte de mí de forma intrínseca, como la Paz sin opuesto, ya que está en cada uno y uno mismo lo es. Después del camino está en cada uno seguir en conexión con el espíritu que allí se respira, que es el propio espíritu universal de Amor, Comprensión, Aceptación, Paz. ¿Por qué dejar de actuar con ese espíritu después del camino? ¿Por miedo? ¿Merece la pena? ¿Qué ganas con eso? ¿Cómo y cuándo te encontrabas mejor?

He realizado el camino de Santiago en dos ocasiones, la segunda en silencio y sin dinero, increíbles y bellas experiencias que me han contribuido a tomar consciencia y a alejar el sufrimiento de la mente, y en consecuencia de la vida.

Realicé diferentes viajes astrales, tanto caminando como parado o dormido. Son vivencias que se experimentan para que de forma intrínseca vivir con esa experiencia en tí, con su mensaje. Son experiencias individuales, como el camino, como la Vida.

A lo largo del segundo viaje fui perdiendo diferentes cosas que creía necesarias pero que no lo eran, aligerando con ello el peso de la mochila. Todo eso tiene un significado.

Hice el Camino sin tenerlo en mente, simplemente surgió, y lo hice. La idea de hacerlo sin hablar lo “decidí” unos días antes, y hacerlo sin dinero el mismo día que me dirigía para allá, cuando estaba guardando el dinero que iba a llevar.

Así lo sentí, y así lo hice. Dejando todo miedo a un lado, y siempre con la certitud de que todo saldría bien, y así fue. Y en aquellos momentos que algunos calificarían desde la mente que no salía todo bien, al no catalogarlo como algo negativo y vivir con aceptación, el sufrimiento no aparecía, surgiendo siempre algo que colaboraba para que el desarrollo siguiera su curso y no faltará nada de lo imprescindible. Actuando con Paz, todo sale bien.

Conecté con diferentes personas, simplemente con una mirada, un gesto, un abrazo o simplemente con la presencia. Hablar tan sólo es una manera más de comunicarse, pero no es la única.

Experimenté la humildad, requisito indispensable para Ser quienes Somos en realidad y trascender lo que no se es. Recibí ayuda y la aceptaba, y siempre con una sonrisa y en algunas ocasiones con un abrazo, lo agradecía.

Por ello, aparte de la experiencia personal tan intensa, hubo gente que pudo sentirse bien al colaborar en la ayuda de alguien que lo necesitaba. Por eso es importante saber recibir, para no negar el bienestar de aquellos que se sienten bien cuando dan. Y además para dar la opción de que algunos experimenten el dar, pues tan importante es dar como recibir, cuando así lo requiera la situación.

Al ir en silencio y no tener la necesidad de hablar, comprendí que ya no tengo inquietudes, nada que buscar, vivo sin desear nada, aceptando lo que es. Vivo cada instante, sin miedos, ni al futuro ni a lo que haya de venir.

Al estar en quietud, en silencio tanto interior como exterior, pude percibir y sentir magnificas y bellas sensaciones, hasta el punto que forman parte de mí de forma intrínseca, pues son lo que soy. Simplemente estaba, y en algunos momentos fui, y lo emanaba.

No creas que es necesario realizar el camino de Santiago o ir a algún país o sitios con alta vibración o lugares conocidos como espirituales para conseguir nada, pues no hay nada que conseguir. Tú ya lo eres, y no has de buscar nada en ningún lugar exterior, todo está en ti.

Algunos lugares pueden secundar a la quietud y con ello percibir lo que eres e ir dejando a un lado lo que no eres, pero de ningún modo es necesario.

Es el pensamiento que hay algo que conseguir, que hay algo que tú no tienes, lo que conlleva a una eterna búsqueda, a la inquietud, al sufrimiento. Pero si logras no identificarte con la mente y con ese pensamiento, irá desapareciendo y la mente no te causará sufrimiento. Nada te puede ofrecer el exterior que no esté en ti. El exterior es efímero y transitorio, y sólo ofrece pequeños atisbos de lo auténtico. Lo verdadero tan sólo puedes experimentarlo en ti.

No hay nada que buscar, nada que conseguir, pues ya lo eres.

Voz (y quizá música) de Cristina, miembro del equipo de colaboración

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