Identificación con la mente, causa del sufrimiento

Al hablar de la identificación con la mente, causa del sufrimiento con el que aquí en el mundo se vive, debe intentar no entenderlo desde la mente, ya que esto sería imposible, tan sólo ha de sentir. La mente es un procesador limitado, y tan sólo capta y percibe algunas cosas.

El cuerpo es un vehículo con el que caminamos una etapa, mientras estemos en este mundo, en el mundo manifestado. La mente es parte de este vehículo y al igual que un coche no puede pasar de cierta velocidad tampoco la mente puede percibir muchas cosas, tan sólo lo que está dentro de su limitada perspectiva.

La mente está programada para determinadas cosas, almacenar seguridad, huir del dolor, de la muerte, buscar el placer, etc. Todo esto es producido por el miedo, miedo a no encontrar una estabilidad, y todo ello en busca de lo que muchos denominan felicidad.

Al sentir estas inseguridades, esos miedos producidos por la mente, aquel que sigue identificado con la mente vive en un eterno sufrimiento. Pero la mente no somos nosotros, es el apego a ella lo que hace identificarse con el miedo y dolor que esta produce.

Habitualmente se deposita el bienestar personal en determinados propósitos, encontrando un limitado placer cuando se consiguen, pero no siendo suficiente. Todo lo que se hace para conseguir un placer mental, una seguridad, está limitado y tiene su opuesto.

Cuando no buscas ese bienestar en los demás, en determinados hechos o ideas de cómo debería ser las cosas, tu vida, cuando ya no buscas fuera ni lejos de ti ese bienestar, empezarás a percibirlo dentro de ti, forma parte de ti, es tu estado. Esa sensación de Paz, bienestar, no depende ni se percibe consiguiendo determinados proyectos, no se consigue a largo plazo, no hay que conseguir nada, pues está y somos nosotros mismos, Aquí y Ahora.

Cuando digo nosotros es lo que somos en realidad, alejando y des-identificándose del cuerpo y la mente. El cuerpo es un vehículo, con un principio y un final, como todo lo manifestado. Cuanto más des-identificado estés con la mente, cuanto más limpies la mente, librándola de estados de menor vibración, como la ira, envidia, el ego, la vanidad, etc, más intensamente percibirás un estado de tranquilidad.

Viviendo y poniendo la consciencia en cada instante, en el Aquí y Ahora, vives libre del miedo futuro. El tiempo no existe, tan sólo es una perspectiva mental, y es quienes viven apegados y atrapados en él, los que sufren las consecuencias. No hay que preocuparse si uno se ve atrapado en ese sufrimiento y no encuentra forma de salir.

1º. Se puede salir. Acepte su situación de dolor en ese instante, no lo niegue, acéptelo. Si pone resistencia al querer salir de ese estado, está creando una negación y con ello más sufrimiento. Acepte que está sufriendo, pero sabiendo que es un proceso de momento necesario que le acerca más a «Sí mismo».

2º. Mientras se experimentan ciertas cosas, es porque aún son necesarias. Para llegar a convertirse en mariposa hay que pasar por ser gusano, pero el gusano en esencia es mariposa.

3º. No califique las circunstancias que le ocurren como algo negativo, sino como algo que le acerca más a su verdadero estado, a su yo más profundo. Desde la mente no se pueden entender tantas cosas que pasan y que a nivel de juicio mental no tienen explicación, pero si ocurren todavía son necesarias. No utilice la mente para entender, enjuiciar o juzgar a nada ni a nadie.

Poner la consciencia en cada instante le aleja del tiempo inexistente. Esto no significa que no pueda tener proyectos futuros, sino que no depositará su propio bienestar a algo tan arbitrario como las ideas de futuro. Si ocurren, bien, y si no ocurren como esperaba, aceptará que no ha sido así, sin crearle sufrimiento por ello, ya que entenderá que el bienestar depende tan sólo de sí mismo, no de futuros proyectos, ideas ni del dinero que se tenga, por supuesto.

Vivir con aceptación, tanto interior como general, le acerca a su verdadero estado, en el cual podrá sentir tranquilidad y Paz.

Otro camino para conectar con su Yo más profundo, aparte de la aceptación de sí mismo, de la gente y del mundo en sí, también de ir des-identificándose de la mente e ir limpiando aquello que le trae dolor y le aleja de «sí mismo» como la ira, vanidad, ego, apegos a diferentes «cosas», etc, es el «camino del Amor y la Comprensión». Todas estas posibilidades están entrelazadas entre sí, ya que cuando vives con aceptación, comprendes y no juzgas.

Ya no Juzgas ni odias por lo que hacen, les amas por quienes Son. Ellos son Tú.

Aceptar y reconocer que nada es como se pensaba, es un reconocimiento de la propia limitación como mente. En ese momento se experimenta la humildad, requisito imprescindible para conectar con «Uno mismo».

Mensaje de Nunc

Con la voz de Yolanda Adabuhi, miembro del equipo de colaboradores

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