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En cualquier momento, vuestra presencia puede colaborar a transformar la inconsciencia que a alguien le domina por la consciencia que en él brilla. No os infravaloréis ni por un instante, ese pensamiento te aleja de la Verdad.

 

Estando en un parque, pude ver a una persona sentada. Aparte de sentir su interior, su tristeza y dolor, incluso su desesperación interna, había claros indicios que algo había pasado, como que tenía la pantalla del móvil rota, pero más allá de los indicios visuales, era notorio su estado interno.

Tras caminar unos pasos más, surgió comentar a quienes me acompañaban, que siguieran caminando, que luego les veía. Me dirigí al lugar donde había visto a aquella persona, y sin pretensión alguna, más que la de escuchar, me dirigí a ella. En un principio ella no entendía que alguien a quien no conocía, quisiera escucharla, mostrando verdadero interés. Comentó que no se puede confiar en nadie, y que todo el mundo quiere algo a cambio, y se negó tan siquiera a decirme su nombre, no quería hablar (El ego quería recrearse en su propio sufrimiento) aunque sí quería (La Consciencia se quiere mostrar, y para ello, ha de relucir la inconsciencia). Tras algunos conatos para que me fuera, ya que no comprendía cómo alguien podía tener interés en escucharla, mostrándola comprensión y el auténtico motivo de que estuviera allí, que sencilla pero profundamente, era escuchar y compartir, (ofreciendo la posibilidad a que ella misma transformase) aceptó mi presencia, se comunicó abiertamente, me dijo su nombre y cómo se sentía. Iba siendo evidente cómo su estado interno y energético iban cambiando. Surgieron las palabras que surgieron, y de ahí, cada uno interioriza lo que en ese momento es capaz de interiorizar, lo cual es perfecto. Conversamos, manifestó claros indicios de consciencia, compartimos, y nos despedimos. No surge entrar más en detalles, la experiencia es para quienes la viven, lo que se aprende de cada compartir queda en el interior de cada uno, pero tened presente que, vuestra presencia colabora. Qué importante es la aportación de cada uno. No es necesario tan siquiera pararse si no surge de forma natural, pero una sonrisa, puede ser el detonante para que alguien sienta la alegría de la vida; un abrazo, puede ser el detonante para que alguien sienta el Amor de la vida; y unas palabras, pueden ser el detonante para que alguien sienta la Paz que fluye. Tu presencia, puede ser el detonante para que alguien experimente la Luz que en él habita, sintiéndola reflejada a través de Ti.

Articulo ampliado para la Revista Natural. www.naturalrevista.com/el-valor-de-la-presencia/

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