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Entregarse al sufrimiento

Hay personas que se entregan a su sufrimiento, creyendo y dando por hecho que no hay nada que hacer, que no saldrán de ese estado, rindiéndose al sufrimiento. Es un posible camino, la aceptación, no confundir con resignación.

Resignación: Querer salir de algo y creer que no puedes y por ello sufrir.

Aceptación: Valorar las cosas como son, no querer ni necesitar cambiar nada.

A veces hay gente que dice, a mí ya me da todo igual, dando a entender que viven con aceptación, intentando auto engañarse.

Esto tan sólo es resignación oculta. Ya que siguen sufriendo por ello.

Si pones resistencia y añades más sufrimiento al no poder salir del sufrimiento, no habrá otra cosa que sufrimiento.

Experimentar el estado del que todos provenimos es lo normal, ya que es lo que somos. Aunque no sea habitual, ya que a nivel generalizado sigue habiendo inconsciencia, es la inconsciencia lo que no es normal, ya que es lo que no somos. (Aunque la inconsciencia haga pensar que es lo normal, lo que ha de ser. Son trucos de la mente, de la inconsciencia)

Los que se resignan al estado de sufrimiento, añadiendo más y alimentándolo con su situación e identificación como víctimas, creyendo que no hay salida y que no hay nada más que eso, es porque la mente les tapa la consciencia.

(Si te identificas, creas y proyectas como víctima, la vida te hará vivir como tal, ya que tú mismo lo estás creando. No eres una víctima, tenlo siempre presente. Tú no eres las condiciones de vida.)

Piensan y creen (siempre desde la mente) que la vida es como les han dicho y ven que es, percibiendo desde los limitados sentidos físicos y la conjetura mental, lo que les conlleva al sufrimiento.

Si eres una de esas personas que se ha entregado al sufrimiento con resignación, has de recordar y tener presente, que tú no eres sufrimiento y en ti están todas las respuestas.

Ese estado de desdicha tan sólo es mental y temporal. Es lo que no eres, no lo alimentes.

El camino puede parecer arduo, aunque bello es el camino y el resultado.

Has de trascender lo que crees, piensas, sientes y das por hecho, para así percibir más allá de lo físico.

Si tan sólo percibes lo físico-mental y no lo interior-auténtico, seguirás viviendo en un infierno de sufrimiento, pero has de recordar que tienes la llave para salir de él. Aquí y Ahora, todos tenemos la llave.

Recuerda que lo que tú consideras real, es una ilusión. Lo auténtico está dentro de ti, no fuera, aunque esta verdad y consciencia esté tapada por la ilusión de la mente.

La mente sólo ofrece momentos de placer y limitada felicidad, persistiendo en quien la sigue, un estado de pesadumbre, dolor y sufrimiento.